Ubicados en el corazón de la Pampa del Tamarugal, aquí el tiempo se vive distinto.
Durante el día, el cielo despejado y el calor del desierto te invitan a sumergirte en la piscina, a desconectarte… o simplemente a dejar que el sol haga lo suyo mientras descansas sobre el césped, bajo la sombra de un Tamarugo.
Puedes recorrer nuestras áreas verdes, respirar tranquilidad y sentarte a esperar ese momento único: el atardecer pintando el paisaje y las primeras estrellas comenzando a brillar en uno de los cielos más limpios del norte.
Cuando cae la noche, el ambiente cambia. El silencio, la vista hacia la cordillera de los Andes y el calor del fogón crean el escenario perfecto para compartir, conversar y disfrutar.
Aquí todo está pensado para que te sientas cómodo: camas acogedoras para un descanso profundo, cocina completamente equipada y tu propio quincho para preparar un buen asado, como debe ser.
Cabañas Nonito no es solo un lugar para quedarse… es un espacio para desconectar de la ciudad y volver a lo esencial.
Antes de ser un refugio para viajeros y familias, este rincón en la Región de Tarapacá fue el escenario de una vida dedicada al esfuerzo y al amor por la tierra.
Cabañas Nonito no comenzó con planos arquitectónicos, sino con surcos en la tierra y el aroma de los frutales. Nuestra historia está escrita con las manos de mi padre, el verdadero "Nonito", un hombre que me enseñó que nada se construye sin perseverancia. Durante años, trabajé hombro con hombro junto a él en estas mismas tierras, aprendiendo el valor del trabajo agrícola y la importancia de cuidar cada detalle de lo que uno siembra.
Él no solo cultivaba la tierra; cultivaba hospitalidad. Siempre había un espacio y un trato cercano para quien llegaba. Tras su partida, decidí que su legado no podía quedarse solo en el recuerdo. La transformación de nuestras parcelas y la construcción de nuestras cabañas y quinchos son mi forma de honrar ese camino que recorrimos juntos.
Hoy, mi formación profesional y mi rigor técnico se fusionan con la calidez que él me heredó. Cabañas Nonito es la evolución de ese campo donde crecí; es un espacio diseñado para el descanso, pero cimentado en la historia de un hombre que amó este lugar por sobre todas las cosas.
Cuando nos visitas, no solo entras a una habitación; entras a un proyecto familiar que sigue creciendo bajo la mirada y el nombre de quien nos enseñó a amar esta tierra.
¡Bienvenidos a nuestro proyecto de vida!
Somos una familia joven y emprendedora, orgullosamente criados en Iquique. Nuestra motivación no es solo ofrecer un alojamiento, sino entregar la mejor experiencia a cada persona que decide confiar en nosotros para su descanso.
Nuestra historia comenzó en 2014. Fue un flechazo inmediato (aunque ella insiste en bromear con que fui un poco "intenso" por ese primer beso, ¡pero es que la conexión se sentía desde el primer segundo! jajaja). Desde ese momento, supimos que queríamos construir algo propio.
Siempre soñamos con emprender para ser dueños de nuestro tiempo, ver crecer a nuestra familia y que cada gota de esfuerzo fuera para nuestro proyecto de vida. No ha sido fácil; el camino ha estado lleno de obstáculos, pero somos luchadores por naturaleza y eso nos convierte en un equipo imparable.
Después de 9 años de camino (hoy 12), ideamos el plan para cambiar el rumbo: queríamos que nuestros hijos, Leito y Santi, crecieran rodeados de naturaleza, aire libre y la magia de nuestro desierto. Hoy, ellos son nuestros "gerentes" oficiales; nadie conoce mejor que ellos cada rincón de Cabañas Nonito y cómo disfrutar al máximo de este entorno único.
Cabañas Nonito no es solo un nombre, es un tributo a Leonel Portilla Segovia, mi padre. El "Nono" nos dejó en 2020 a causa del Covid, pero su legado vive en nosotros. Él me crió con los valores de la lucha y la perseverancia que hoy aplico en cada éxito que logramos. ¡Un grande, el mejor!
Gracias por ser parte de este resumen de nuestra historia. Esperamos que disfrutes de este lugar tanto como nosotros disfrutamos creándolo para ti.
Con cariño, La familia de Cabañas Nonito.